Compañeros pregenocidas

Otro detalle común en la ideología de los neoprimitivos es el culto por las nuevas drogas.

Este culto entaba incluido en el culto más amplio del "derecho a nuestro propio cuerpo", cuyo primer objetivo era la "libertad sexual", pero que se extendía a hacer con el propio cuerpo cualquier antojo. Era como una aplicación del derecho de propiedad romano: propiedad es el derecho de usar y ABUSAR de una cosa".

Pero los neoprimitivos iban más allá de la libertad de drogarse: exigían que no se las criticara, que no se pudiera decir nada de los inconvenientes que tenían. "Porque si quien las toma sabe que le pueden perjudicar, no disfrutará lo mismo, sin preocupaciones. Por lo tanto, si se le informa, se le quita la libertad de este goce."

Este culto por la ignorancia no es lo mismo que la libertad de consumir drogas. Antes de este tiempo, nadie pensaba en prohibir el tabaco y, en cambio, todo el mundo comentaba que perjudicaba, casi de contínuo.

Una cosa es que una droga esté permitida, incluso sin trabas, como lo estaba el tabaco, y otra es elevar el derecho a unas drogas a la categoría de derecho fundamental político, que pasa por delante de la libertad de expresión, del derecho a la información y del derecho a la salud y a la propia vida. Porque aquél que toma unas drogas sin conocer sus efectos, puede poner en peligro su vida.

Y no sólo la propia vida, sino también la vida de aquellos jóvenes a quienes transmite estos nuevos valores poíticos: "Estuvimos fumando hasta caernos redondas al suelo". "¡Qué vas a ser un yonky tú, qué vas a ser un yonky tú! ¡Por un piko al día! Yo, ¡tres pikos al día!", etc.
Teléfonos muertos:
Algunas madres sufrieron también el efecto de esta politización de las drogas.

Politizar las drogas:

¿Por qué este repentino interés por politizar las drogas? ¿Por qué no les bastaba con drogarse? Antes, las drogas eran una cuestión privada, no política...

Existen vairas razones. Una de ellas es que la droga, así como otros valores, negativos o positivos, como la igualdad de la mujer, la de los homosexuales, aprender sin ningún esfuerzo, etc. son valores sustitutivos de otros valores tradicionales políticos y económicos, especialmente de la izquierda, pero también de la comunes, que ahora no están vigentes en nuestra sociedad, especialmente entre nuestros dirigentes e intelectuales, pues contradicen sus intereses personales y económicos.

Al prescindir de sus antiguos valores, nuestros políticos se han visto obligados a hacer mucha propaganda de otros valores que no son incompatibles con su corrupción. Son como una cortina de humo, para engañar a los tontos.

Estos valores han sustituído, por ejemplo, estar del lado de la razón, de la verdad, de la coherencia, como es ser partidario de respetar los derechos vigentes, sobre todo cuando se está en el poder. Pero también han traicionado el valor del trabajo y del esfuerzo, del conocimiento y de la ciencia. Y, sí, del respeto por la vida.

Neoprimitivos al poder:

Los neoprimitivos, los poseídos por las ideas más absurdas y, frecuentemente, más destructivas, fueron los que más fácilmente accedieron al poder, pues estar en sintonía con lo que está de moda es lo que más ayuda a subir.

Poner unas ideas muy simples de moda fue precisamente el truco que usó Hitler para subir al poder. La idea central fue la de culpar a los judíos de todos los males. Pero hubo otras también importantes que recompensaban a sus seguidores, como la libertad sexual y diversas supersticiones, como el curanderismo. Y el amor por el dinero, etc.

Ver también: Neoprimitivos (Muertes celebradas)
Muertes celebradas, Muertes espectáculo,

Una clara sustitución de valores fue la liberización del consumo de todas las drogas por los socialistas en 1983, ocultando así la supresión de la estabilidad laboral perpetrada en 1982, recién subidos al poder.

"El jueves" ironiza sobre la que se llamó la "Ley del porro", aunque esto es un eufemismo, pues no sólo despenalizó el consumo del porro, que era la droga nueva más popular, sino todas las drogas, además de dar facilidades a los narcotraficantes.

Este fue el "cambio" que sorprendió a algunos viejos socialistas que no se apercibieron a tiempo.

Ahora, riendo, riendo, ya somos los mayores consumidores de cocaína del mundo mundial. Algo que debería hacernos reflexionar.

(Hemos llamado "pregenocidas" a los apologistas políticos de las drogas porque la gran mortandad de jóvenes no es sólo debida a las drogas, sino a los problemas políticos y, sobre todo, económicos que con estos falsos valores se tapan. Las drogas son más bien un método más que facilita su autodestrucción)