El "Carro del Estado"

Dice la Leyenda que iba el rey Layo en su carro, en busca de la solución del problema de la Esfinge, cuando, en una bifurcación del camino, encontró a un vagabundo de pies hinchados.

-¡Aparta de ahí, pordiosero! Le gritó, furioso por encontrar tan inesperado obstáculo en su camino. Y el heraldo que conducía el carro, Polifontes, al ver que el vagabundo no se apartaba al momento, le fustigó con su látigo.

Pero el vagabundo, Edipo, lo atravesó con su lanza y las mulas se desbocaron. El rey Layo cayó, quedando enganchado al carro de tal manera que murió arrastrado. Los 5 que iban en el carro murieron, excepto el criado, que huyó horrorizado.

Dibujo en el fondo de una copa. Al beber el vino, aparecía la imagen.

Horrorizado, no sólo por el suceso en si. Más horrorizado estaba porque comprendió que se estaba cumpliendo la fatídica profecía: el criado era el mismo al que la madre de Edipo, la reina Yocasta, le había encargado años antes que abandonara al niño Edipo, de pocos días de edad, en el monte Citerón, con los pies atados y atravesados por un clavo, para tener la seguridad de que muriera. Pero el criado tuvo piedad del niño y no lo abandonó, sino que lo regaló a un pastor extranjero, de Corinto, que a su vez lo regaló a su rey, Pólibo, que no tenía hijos. Y Edipo creció creyendo que era hijo del rey de Corinto.

¿Por qué quería Yocasta que su hijo muriera? Porque una maldición contra el padre, el rey Layo, decía que este hijo lo mataría, y se casaría con su mujer, Yocasta, su propia madre, y subiría a su trono. Y el padre lo entregó a la madre y la madre al criado, para deshacerse de él.

Al ver los pies hinchados del joven vagabundo, el criado intuyó que se había cumplido la primera parte de la profecía: Edipo, nombre que significa literalmente "Pies hinchados" , había matado a su padre, el rey Layo. Aunque sin saber que lo era.

Llegado el criado a Tebas, no dijo que el autor del desastre era un joven vagabundo con los pies hinchados. Tal vez por no alarmar a la Reina, tal vez por salvar de nuevo a Edipo, el criado contó algo más verosímil: que el Rey había muerto por el ataque de muchos bandidos.

Edipo llegó a su vez truinfal a Tebas, después de haber resuelto el enigma de la Esfinge, que, al verlo descubierto, se destruyó a si misma. El criado no pudo más y pidió a la Reina dedicarse a cuidar ganado lejos de Tebas: la maldición se estaba cumpliendo completamente: Edipo, por haber resuelto el doloroso enigma, se casó con Yocasata como recompensa, ocupando, junto a ella, el trono de Tebas.

Continúa: Polifontes, la interpretación de la leyenda.


Ex Libris de Sigmund* Freud
También representa a Edipo resolviendo el enigma de la Esfinge. *Nacido Siegmund

La inscripción dice:

Quien resolvió
los famosos
enigmas también
era el mejor
varón