Colaboradores anónimos

La asociación contra la exclusión jurídica Edip Rei acepta colaboradores anónimos.
Estos colaboradores pueden tener 2 grados de anonimato:

1º: Colaboradores cuya identidad es conocida por Edip Rei (por lo menos, por alguien de Edip Rei).

2º: Colaboradores cuya identidad no es conocida por nadie de Edip Rei. Pueden haber colaborado, por ejemplo, enviando información anónima. O presencialmente, en algún reparto de información, a los ciudadanos o a los políticos, pero sin dar su nombre.

Justificación

Hay quienes no entienden el anonimato en un "Estado de derecho", en una sociedad "abierta" y "tolerante".

Precisamente, lo que Edip Rei quiere denunciar es que ni somos un "Estado de derecho", ni nuestra sociedad es tan abierta ni tolerante. A lo más, tiene mucho de indiferente: la indiferencia es parecida a la apertura y a la tolerancia, pero no es lo mismo.

Actitudes muy simples pueden tener consecuencias muy molestas. Ya ocurrió durante el esclavismo en los Estados Unidos, por ejemplo. Cuando simplemente ir por la calle conversando con un negro podía suponer el procesamiento. Igual que si un amo enseñaba a leer y escribir a un esclavo, para que le hiciera de contable, por ejemplo. También el amo podía ser llevado ante los tribunales, pues estaba prohibido. Y esto que la Constitución Americana decía que "todos los hombres nacen libres e iguales" y que tienen un derecho "inalienable" a la libertad.

¡Cuánta distancia puede haber entre la Constitución y la realidad!

Bueno, pues la americana no fue la última constitución escrita y jurada por mentirosos y perjuros. Ni el último caso en el que esto es aceptado por todos. Es lo que nos pasa ahora y ha pasado otras veces.

En la época nazi, aquellos que hablaban o ayudaban a los judíos no eran procesados (en general). ¡Era un "Estado de derecho"!. Pero si alguien saludaba a un vecino judío, ya ningún otro vecino de la escalera le saludaba. Y si alguien compraba en la tienda de un judío, o conservaba su médico o su sastre judío, se veía obligado a tratar sólo con judíos, pues los demás le repudiaban.

(Aunque, todo hay que decirlo, Hitler protegió especialmente al médico judío de su familia...)

Las madres prohibían a sus hijos tratar con compañeros judíos en la escuela...

Ahora, si alguno de Edip Rei sale por televisión diciendo que los derechos de los varones deberían respetarse, puede ser que ni sus amigos ni su familia lo entiendan. ¿Para qué deberían respetarse? ¡Si las oprimidas son las mujeres! ¡Qué barbaridad!

El resultado es que, en su círculo personal, quieran hacelo culpable, por ejemplo, de que su hermana haya estado llorando, de que su madre esté desesperada: ¡Un hijo perdido, un hijo perdido! ¡Dios mío! ¡Cómo puede estar a favor de los hombres, con la de mujeres que matan! Etc.

Claro, y, consecuentemente, que lo presionen para que vaya al psiquiatra. Y si va al psiquiatra y éste encuentra que tiene razón, que la sociedad no admite que se digan ciertas verdades, entonces todavía lo presionan más para que cambie de psiquiatra, para que vaya a un "psiquiatra" "de verdad". Y un "psiquiatra de verdad" sólo puede ser el que diga que está loco y que la sociedad, su familia, etc, están bien. ¡Que crea que somos un "Estado de derecho", que la tele tiene razón, vaya!

Esta situación puede resultar muy incómoda. Es muy incómodo que la propia familia le tenga a uno por loco (en el mejor de los casos), y verlos sufrir. Y ver que dicen a los niños, para protegerlos, que uno está enfermo (de la cabeza)... etc.

Una sociedad de cobardes

Y es que una sociedad de cobardes, de mudos ante la injusticia, no admite ningún valiente (en el mismo campo en el que la cobardía es general).

Esta realidad la describe muy bien Milan Kundera en su novela "La insoportable levedad del ser", en el capítulo "LA LEVEDAD Y EL PESO" (Quinta parte), en los puntos 2, 3 y 4.

En esta obra, Kundera también compara la ética actual con la de Edipo. Aquellos que ahora callan se escudan en el "no saber". No saben nada. Por lo tanto, "no son cobardes": son "ignorantes".

Como son "ignorantes", son inocentes de todas las injusticias y estupideces que se hacen y que no se denuncian. Como son inocentes por no saber nada, tampoco son cobardes por no decir nada, pues nada pueden decir si nada saben.

Por esto, no toleran que nadie diga nada escudándose en el anonimato. Aunque ellos lo tendrían por loco (por lo menos) si no se escondiera, no le perdonan que se oculte. En realidad, no le perdonan que NO sea tan hipócrita y cobarde como ellos mismos. Y, sobre todo, que no sea tan egoísta, que no piense sólo en sus intereses. Si pensara únicamente para si mismo, no pensaría en decir nada "políticamente incorrecto" y no sería tan impertinente.

Los hipócritas no ven que más vale hacer algo por la justicia aunque sea escondiéndose que no hacer nada.

Quienes exigen "valentía total", sin escudos, quieren simular que nada se puede hacer, pues ir con escudo es "cobarde" e ir sin escudo, imposible. Con estas ideas, sólo es posible su cobarde actitud: NO HACER NADA, NO SABER NADA.

Pero Edipo no se sintió inocente e investigó la situación hasta el final. _ _ _ _ _ _ _ http://edipo.info

¿Son inocentes los ignorantes?

Kundera se plantea si son inocentes los ignorantes. Y razona que Edipo no se sintió inocente por el hecho de ignorar sus delitos y crímenes. Al contrario de nuestros dirigentes actuales, que se sienten inocentes porque ignoran o ignoraron. Y se pregunta: "Un idiota que ocupa el trono es inocente sólo por ser idiota?

Edipo, que no era idiota, sino el más inteligente de su tiempo, el mejor de los hombres, no se sintió inocente. (Ver Edipo según Stravinsky, por Peter Sellars)