Falsedad universal

Parece chocante que en un mundo democrático y científico puedan existir falsedades universales.
O sea, falsedades evidentes que son tenidas como ciertas tanto por el poder como a nivel popular.

¿No sería fácil desmentirlas? Bastaría con hacer uso de la libertad de expresión. Y, además, si estas falsedades están produciendo estragos en la sociedad, en la población, ¿cómo es posible que los poderes públicos no se interesen por ellas, por investigarlas y desmentirlas?

Parece fácil, pero no lo es. Por varias razones, y una de ellas es que tenemos un concepto demasiado alto de la naturaleza humana, sobre todo en cientos aspectos. Y no queremos reconocer estas limitaciones nuestras (no queremos conocernos a nosotros mismos).

Otra razón general es que la propagación y el mantenimiento de las falsedades universales se realiza a través del poder, tanto del poder social, por tendencias de una sociedad en la que cada individuo busca su propio placer y beneficio, como por el poder político, que no respeta ni su razón de ser (el bien general) ni las reglas del juego (el Derecho).

Si ambos poderes se suman en la ignominia y la traición, no es posible combatir la falsedad universal ni con la libertad de expresión ni con el Derecho, ni con el sentido del deber y de responsabilidad del poder político, por lo que la sociedad se vuelve mezquina y se puede autodestruir por una lucha interna oculta.

Ejemplo:

Un ejemplo de falsedad universal y de su negativísimo efecto sobre las personas más indefensas, como es el caso de los niños, lo podemos ver en "LO MEJOR QUE PUEDE SUCEDERLE A UN NIÑO".

Se trata de un ejemplo verídico, y su comprensión puede completarse reflexionando sobre la información contenida en el web http://edipo.info, especialmente en el Mapa Temático, columna DERECHO.

¿Nos salva la democracia?

La democracia nos salvaría si se respetaran los DERECHOS FUNDAMENTALES. Pero no nos salva por el único hecho de poder votar, pues sólo podemos votar a VIOLADORES DE DERECHOS, sean conscientes de ello o inconscientes.

Que la sociedad admita una falsedad universal implica que NO TOLERA que se pueda desmentir, no tolera el diálogo razonado sobre la misma. Quien lo intenta, es rechazado o se cubre de demérito, o la gente lo evita como a un acreedor al que no podemos pagar.

Por lo tanto, lo líderes de esta sociedad, aquellos que puden ser algo en los partidos, o que pueden fundarlos, o que son considerados intelectuales, en suma, que SON ALGUIEN, serán los más convencidos de la falsedad universal, o los más tolerantes con ella.