El Coronel y el Estudiante
o el verdadero patriotismo

Fue hacia finales de verano de 1968. Un coronel del Ejército y un estudiante del Sindicat Democràtic d'Estudiants de la Universitat de Barcelona, SDEUB, se citaron en un club de Barcelona. El padre del estudiante era un trabajador, antiguo conocido del Coronel. Habían estado en bandos distintos en la Guerra Civil, pero no dejaban de tener puntos en común: el Coronel tuvo que huir al otro bando, pues de no hacerlo lo hubieran matado. El trabajador, también tuvo que huir para que el "Comité" de su pueblo no acabara con él. Pero su huida fue mucho más corta: sólo hasta la aldea más cercana, pues había en ella un comité mucho más civilizado. Y se hizo miliciano y soldado de la República.

El padre del estudiante ya no era un "rojo", como en la postguerra, sino un "artista". No en vano habían pasado los años y cambiado las cosas. El Régimen estaba preocupado por el futuro de nuestra sociedad, y era evidente que no se había ganado a la juventud. Ésta era una de las amarguras o, seguro, la mayor amargura de Franco.

De Gaulle: El encuentro tenía, pues, una finalidad política de cara al futuro. Empezaron hablando de un tema de política entonces actual: el general De Gaulle, que se había jugado voluntariamente su continuidad en la política según el resultado de unas elecciones. Comentaron que De Gaulle no había tenido la necesidad política de hacer tal promesa, que era una necesidad personal que denotaba su inseguridad ante los hechos del mayo francés, por lo que sólo aceptaba continuar si se le daba una demostración clara de confianza. Los tres estuvieron de acuerdo con esta apreciación.

Más adelante, se vio que el conflicto mental de De Gaulle no había sido poca cosa: había quedado interiormente destruido porque no había entendido por qué Francia entera (casi) se había insubordinado inesperadamete, como si, de pronto, los alumos de un aula no quisieran sentarse en sus sitios y estuvieran correteando y desafiando al profesor sin hacerle el menor caso.

De Gaulle no resistió tal desbarajuste. Era algo que no entendía y que creía de su sagrada responsabilidad. En este aspecto, su crisis le honra si lo comparamos con los políticos que no se sienten responsables de su país. Para De Gaulle, héroe de la guerra contra los nazis, muchísimos hombres habían muerto por Francia, y no era una tontería que se desbaratara. O que, incluso, Francia no fuera lo que él había creído.

Decimos esto ahora porque la irracionalidad en aquellos asuntos que realmente nos interesan puede ser tremendamente destructiva. Por esta razón, la irracionalidad de los adultos puede ser fatal para los niños. Una psicopedagoga decía: "La irracionalidad destroza a los niños". Si todo un general De Gaulle quedó destrozado por algo que no entendía, ¿qué no puede pasar con un niño?

También es posible que el niño deje de dar importancia a sus mayores o a la razón. El escritor Robert Bly dice: "Cuando está avergonzado, una ola de olvido barre al niño". Este "olvido" es "mejor" que la herida del engaño: "Ser engañado por un hombre mayor es una herida en la pierna" -dice.

El desbarajuste del "Mayo Francés" desbarató la mente del viejo general, que no entendía, pero debió sentir el deber de entender y solucionar. Una tensión INSOPORTABLE.

Pero volvamos a la conversación entre el Coronel y el Estudiante:

Pétain: De las desventuras de De Gaulle pasaron a hablar de las del general Pétain, héroe de la I Guerra Mundial, pero que pactó con los alemanes en la II.

El Coronel defendió el punto de vista de que Pétain les engañó, que los alemanes salieron perdiendo haciéndole caso. Que hubiera sido ventajoso para ellos ocupar totalmente Francia en lugar de hacer la componenda del gobierno de Vichy, presidido por Pétain (la "Francia Libre" en contraste con la "Francia ocupada").

Pero, evidentemente, derrotados los alemanes, los franceses victoriosos no quisieron reconocerle el mérito de haber engañado a los alemanes, siendo acusado de alta traición. El Coronel dijo que Franco le había ofrecido exiliarse en España, pero Pétain le preguntó: "Mi General, Vd., en mi caso, ¿qué haría?". Y Franco le contestó: "Quedarme". Y Pétain fue condenado a muerte, pero con ya 89 años, fue perdonado y confinado en la isla de Yeu.

El Coronel hablaba de Franco como si fuera un amigo, aunque no dijo expresamente que fuera amigo personal suyo.

Según Martin Seligman, la indefensión produce dificultad para el aprendizaje y para la resistencia a la muerte.

Los niños están indefensos ante los engaños o incoherencias de los mayores.

Ni los fracasos de los sistemas educativos, ni el gran aumento de muertes evitables y de suicidios entre jóvenes se relaciona nunca con la falsedad generalizada de los mayores.
Pero no es difícil sospechar una relación.

Vida sana militar (en tiempo de paz):

El Coronel consideraba interesante que el Estudiante aprovechara las llamadas "milicias universitarias", con las que se podía terminar la mili con el grado de alférez, para continuar un poco más y llegar, a ser posible, a capitán. No para ser militar profesional (para lo que el Estudiante no presentaba vocación), sino para poder influir más en política. Teniendo este grado y, además, una carrera universitaria, consideraba que podía ser más escuchado.

Dijo, además, que este paréntesis de vida militar sería beneficioso porque la vida militar transcurre, en general, más cerca de la Naturaleza. Se vive, además, más al día y no tan dirigidos exclusivamente por el dinero como único valor, que entonces empezaba a endiosarse.

Además, creía que el militar, por término medio, era mejor que el civil. Y, aunque, a veces, también se cuelan "malas piezas", como en todas partes, en este caso, se procura cogerle en alguna falta, y se le echa.

Pero a esto replicó el Estudiante que, si el motivo de la selección no coincidía con el que constaba oficialmente para la expulsión, el sistema de selección tenía el defecto de que no quedaba claro cual era el criterio de selección seguido, pues no constaba.

El Coronel comprendió esta observación del Estudiante. Y es que esta forma de selección de personal no sólo se aplica en el ámbito militar, sino que es muy común tanto en el privado como en el laboral, como en el político.

De ahí que pueda haber una selección política en muchos ámbitos en los que está prohibida, como en el laboral, periodístico, docente, etc.

Pero lo más importante es que la presión en el ámbito privado, la presión social, condiciona a los individuos terriblemente. Hasta el punto de hacer imposible dialogar de muchos temas, incluso, de la violación de los derechos de millones de niños y jóvenes. Esta presión social es la que provocó la violación de los derechos, especialmente de los judíos, bajo el nazismo. Los jueces, los tribunales, el sistema judicial, que eran los ordinarios, no pudieron resistir la presión social. Lo mismo que ha ocurrido y está ocurriendo en nuestra democracia. Y no le damos importancia. Pero, igual que entonces, la tiene. O todavía más.

Falta de implicación en política:

Las altas esferas del Régimen de Franco estaban preocupadas por la falta de implicación de los ciudadanos (y de los jóvenes en particular) en política.

Como la juventud había rechazado al Régimen, se daba una cierta tolerancia a algunas organizaciones ilegales.

De hecho, casi la única cantera de ciudadanos con conciencia y práctica política era el Partido Comunista, la oposición mejor organizada del franquismo. Por esta razón, muchos políticos de todas las tendencias, fueron iniciados en sus filas, se sepa esto o no.

Es lógico, pues, que el Régimen prefiriera otras "canteras" aunque fueran ilegales, pero que no tuvieran los defectos que tenía el Partido Comunista. Además, se evitaba que el Partido Comunista tuviera el monopolio en la formación de políticos.

El que podríamos considerar como "jefe de inteligencia" política de Franco, el coronel José Ignacio San Martín, recomendaba tolerancia, por ejemplo, con los sindicatos de estudiantes ilegales, como el del estudiante de la anécdota, pongamos por caso.

Capitalismo o comunismo

Siguiendo con el hilo del creciente amor exclusivo por el dinero, el Coronel llegó a decir que si esta tendencia se extremaba, si no sería mejor* el comunismo que el capitalismo. *Tal vez en el sentido de "menos malo", menos fatal.

El estudiante dijo que no, pensando más bien en la desconfianza que inspiraba el Partido Comunista que en las ideas marxistas en si.

En efecto: entonces, en la Universidad, el marxismo tenía mucho prestigio, pero, en cambio, el Partido Comunista, que caía simpático por ser la única oposición organizada y razonada al franquismo, no contaba con la confianza general

Posiblemente, por esta desconfianza, el Partido Comunista, que era el más poderoso y organizado bajo el franquismo, resultó un partido relativamente pequeño cuando se implantó la democracia, tendiendo a ir a menos.

El Estudiante pensó si el Coronel había dicho esto para congraciarse con su padre o bien hablaba completamente en serio.

Posiblemente, lo dijo completamente es serio. La salida del franquismo, que era más próximo al capitalismo que al comunismo, pero que teóricamente era un intermedio, nos llevó al imperio del capitalismo global, sin ninguna concesión ni a los ciudadanos ni, sobre todo, a la nación (o naciones).

El amor al dinero y a los bienes inmediatos hace que, desde que murió Franco, no nos preocupe en absoluto desaparecer, como puede verse en el gráfico de la natalidad en España, que ronda el mínimo mundial, y que sólo ha remontado por la inmigración, en el siglo XXI.

Franco no hubiera puesto nada por delante de la preservación de los españoles, mientras que ahora esta preservación no importa nada. El proyecto político de nuestros dirigentes es la sustitución de la población autóctona por otra.

Otro gran desastre a la salida de un régimen autoritario ha tenido lugar en Rusia. Con razón un chiste ruso dice: "Los comunistas nos engañaban cuando nos explicaban lo que era el socialismo. Pero, por desgracia, cuando nos decían lo que es el capitalimo, nos decían la más pura verdad".

La precipitada caída de la natalidad a partir del inicio de la democracia y, sobre todo, la despreocupación de todos por este fenómeno, denota la nula preocupación por el futuro de nuestro pueblo e, incluso, por el correspondiente legado del pasado.

Sólo preocupa lo inmediato, la comodidad y el dinero, divertirse y no afrontar esfuerzos, ni físicos ni mentales. Ni siquiera para enterarnos de que vamos hacia nuestra desaparición.

El Coronel tenía sobrados motivos para estar preocupado por el auge del amor al dinero y para estar dispuesto a renunciar al capitalismo si era necesario. ¿Qué es más importante: que un país sobreviva, o su régimen económico? Sobre todo para un militar, la respuesta no ofrece dudas: su profesión es preservar el país..

¿Civiles, o militares?

Franco decía que los militares eran demasiado rígidos para la política.

Esto exasperaba, por ejemplo, a su primo Francisco Franco Salgado, que no entendía ciertas sutilezas de la política. Es evidente que todo militar que se meta en política debe entender estas sutilezas: son estrategias de la política.

Pero, ¿no pueden tener los civiles fallos propios que pueden ser comprendidos y evitados mejor por un militar? O, para ser más precisos: ¿puede que a los civiles se les puedan escapar aspectos que se les escaparían menos a los militares?

Un militar tiene más tendencia a considerar el país en su conjunto. Si tiene la obligación de arriesgar su vida por la conservación de su país, y por su libertad, es lógico que no sólo le preocupen el dinero y los asuntos particulares.

Es cierto que esto no debería pasar tampoco con los políticos, pero ¿y si ocurre? Los políticos proceden de una sociedad civil que puede ser completamente ajena a lo que no sean intereses privados. Los intereses partidistas tampoco compensan esta posible realidad.

No somos individuos sueltos, autosuficientes. Tampoco bastan los amigos y la familia, por mucho que se ignore. Vivimos en una sociedad compleja, que necesita que algunos, sino todos, nos preocupemos por su conservación. Y la defensa armada no es la única que necesita.

Corolario:

La preocupación por el futuro del país, incluso por el futuro de nuestra civilización, impulsó una tolerancia y, lo que es más importante, un diálogo en tiempos de la Dictadura. Incluso entre las altas esferas del Régimen y un estudiante contestatario, como en el ejemplo expuesto.

Por el contrario, actualmente no nos vemos impulsados al diálogo porque no existe preocupación por el futuro, como no sea por el puro futuro material, el de cobrar nuestras pensiones de jubilación, por ejemplo.

La conformidad general en la violación de los derechos, sobre todo los de los jóvenes, impide la aparición de la necesidad de diálogo.

Por esta pura preocupación por lo material, es posible que en un futuro no muy lejano, ni siquiera este futuro material sea posible.

http://edipo.info/mapatem.htm

Corolario (cont.)

El Coronel murió poco después a consecuencia de un error médico durante una estancia en Madrid. Viéndolo decaído, su mujer lo llevó en avión a Barcelona, pero los médicos le dijeron que ya era tarde.

Las negligencias y los errores pueden ser fatales para la vida de un hombre, pero también para la continuidad de un pueblo entero, y hasta de una civilización. El verdadero patriotismo consiste en pensar lo que será mejor para el futuro, y no limitarse a atacar a los enemigos a los que tenemos manía, sin preocuparnos de analizar la situación y ver qué camino nos interesa tomar.

Muerto Franco, un diálogo como el de esta anécdota ya no es posible, pues ha desaparecido de nuestro horizonte mental la idea de ser responsables de nuestro futuro.

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