Colectivos que no se defienden

Ya a finales del siglo XIX, el famoso jurista alemán Rudolf von Ihering señaló, en su conocido libro "La lucha por el derecho" que el derecho es un bien social que debe defenderese día a día, y que descuidarlo puede llevar al desastre a la sociedad entera. Defender nuestros derechos no siempre coincide con la defensa de nuestros intereses inmediatos. Muchas veces es más fácil evitar las molestias y los gastos (o, incluso, los peligros) que la defensa de nuestros derechos nos acarrearía, por lo que lo más práctico es, desde luego, dejarlo pasar, olvidar que nuestros derechos están siendo o han sido violados.

Pero, dice von Ihering, la ausencia de práctica de hacer respetar nuestros derechos mata nuestra capacidad de sentir indignación ante su violación (o la de los de nuestros semejantes) y entonces el Derecho puede sufrir un grave colapso.

Von Ihering ensalza la actitud de los turistas ingleses de su tiempo que, si se veían estafados, eran capaces de prolongar a su costa la estancia en un país extrangero por tal de hacer respetar sus derechos, a pesar de que ello les representaba una pérdida nada despreciable de tiempo y dinero.

Por esto von Ihering dice que no es la razón la que mantiene el derecho, sino el sentimiento, el dolor que produce en las personas sensibles la contemplación del derecho violado (es evidente que von Ihering identifica "razón" con interés inmediato). Es la "poesía del carácter" la que mantiene el Derecho, y la falta de práctica elimina este carácter, este sentimiento.

En el polo opuesto a los turistas ingleses, von Ihering sitúa a los judíos, pues, en su tiempo, se les podía insultar o, incluso, dar una bofetada sin que se defendieran. Esta actitud colectiva, que llamó la atención a Freud, dio lugar a que Hitler la aprovechara para subir al poder, algo que señalaron Albert Einstein y otros pensadores (y Hitler mismo).

Incluso Hitler señala que atacar directamente es contraproducente, pues todo el mundo se pone en contra de los atacantes: lo que hay que hacer es destruir primero la imagen de los atacados y, si estos no se defienden ante esta destrucción de su imagen, todo el mundo piensa que este ataque es justo, por lo que, entonces, ya nadie les defiende si se les ataca abiertamente. Y cuanto más ferozmente se les ataque, más razón parecen tener los atacantes.

Atacar a colectivos que no se defienden es un eficaz método para ascender en política y, también, para vender el producto, sea éste información tendenciosa, teorías fraudulentas, libros (incluso de texto para las escuelas), etc.

Y los que venden el producto son los que dominan la sociedad. De ahí la razón que tenía von Ihering: no debemos dejar que las hienas se aprovechen de nosotros permitiendo la violación de nuestros derechos: seremos entonces como cadáveres insepultos que alimentan alimañas que atacarán a toda la sociedad.

También Aristóteles dijo que igual contribuye a la injusticia aquél que la produce como aquél que la tolera.

El letrero que lleva la joven dice: "Soy la cerda más grande de aquí y sólo me acuesto con judíos"

Nadie protestó, ni se molestó cuando este libro apareció en los escaparates de las librerías en 1990.

¿Qué hubiera pasado si hubiera calificado de "cerdos" a TODOS los miembros de otro colectivo?

Imaginemos lo que habría sucedido si en lugar de "hombres" el título del libro hubiera dichos "judíos" o cualquier otro colectivo.

Además, no sólo nos encontramos con la indiferencia general de los hombres ante este libro, sino que aquellos que militaban en partidos políticos o iban de intelectuales o "avanzados", intentaban felicitarnos creyendo que éramos nosotros los autores, como lamentando no haber tenido ellos antes la idea de escribirlo.

Esta reacción de admiración delata el concepto del varón que se promueve en el ambiente político e intelectual, que da lugar a la aprobación de leyes contrarias a la Constitución y al Derecho en general.

Colectivos que no se defienden en nuestros días

En nuestros días, también hay colectivos que no se defienden eficazmente, por lo menos en ciertos ámbitos, sea porque no están presentes o por otras razones.

Pero hay un colectivo que destaca entre todos ellos, que no se defiende ante la destrucción despiadada de su imagen ni ante las violaciones de importantes derechos. Violaciones que, en el caso de perpetrarse contra otros colectivos, desencadenarían violentas olas de indignación y condenas judiciales fulminantes. O, incluso, un aumento de la severidad de las leyes.

Este colectivo es mucho más extenso que el de los judíos, del que se valió Hitler para subir al poder con más de 10 millones de votos. Por esta y por otras razones, la indefensión de este colectivo es mucho más peligrosa.

Es el colectivo de los varones. Si queremos conocer qué enfermedad padece, no podemos hacer como el médico que espera que el paciente acuda a él. Ni tampoco podemos esperar que nos explique qué le duele, cuáles son sus síntomas.

No, no podemos hacer como el médico, sino que nos vemos obligados a hacer como el veterinario, que acude a su paciente sin que éste le llame, y que estudia su enfermedad por los síntomas que puede observar, y no por lo que el paciente le explica.

Y si algunos hombres osan reivindicar sus derechos, son objeto de burlas de parte de todo el mundo, sin que nadie salga en su defensa.

Nuestros abogados nos enviaron este ejemplo, una carta de queja de unos estudiantes que querían también crear una asociación contra la discriminación de los varones. Para corroborar lo que nos dijeron antes de fundar la nuestra: que si en sus Estatutos constaba demasiado claro que defendíamos el respeto de los derechos constitucionales de los varones, podría no ser oficialmente aceptada. En esta noticia, un conocido intelectual, Quim Monzó, se burla de esta denegación a unos jóvenes estudiantes. Su carta da pie a la burla, sí. Pero, en caso contrario, seguramente nadie habría publicado nada sobre el evento, ya que tal pretensión sólo merece burlas, según la ideología oficial.

Las gráficas de mortalidad de los jóvenes varones son incompatibles con la idea políticamente establecida de que son unos privilegiados que todo lo tienen más fácil que las chicas.

Que las chicas son las "olvidadas", etc.

Que esta diferencia tan brutal de mortalidades no se tenga en cuenta pone en evidencia que son los jóvenes varones los que son olvidados por el poder político, de la misma manera que son olvidados sus derechos.

Esto es lógico porque son también varones quenes ocupan el poder político, y hacen cuanto pueden para eliminar a sus rivales, como lo hizo Herodes.

 

El "Pensamiento Único" oficial contra la libertad de asociación:

Aparentemente, la justicia no se aplica según una ideología. Incluso se piensa que todas las ideologías están en crisis.

Pero no es cierto: existe una "ideología oficial" encriptada, impuesta, pero no escrita, que rige por encima de toda ley y todo derecho.

Esta ideología secret689a dice que los varones son privilegiados y que no necesitan su derecho a la igualdad, por lo que es un "absurdo" crear una asociación para reivindicar sus derechos

Por lo tanto, estas asociaciones pueden no ser admitidas y nadie protesta, todo el mundo está conforme. Esta noticia fue publicada en uno de los periódicos de mayor tirada y, que sepamos, nadie reivindicó que el derecho de asociación es para TODOS, sin excepciones.
http://edipo.info .