Algo más que cacicada:

Este artículo de Camilo José Cela, Premio Nobel y Senador Real, puede parecernos una típica cacicada (ver traducción más abajo):

En efecto: por un lado, denuncia la incompatibilidad del servicio militar obligatorio (sólo-para-varones) con la igualdad entre los sexos proclamada por el artículo 14 de la Constitución.
Pero, por otro, recomienda "lanzar pelotas fuera" por algún tiempo, hasta que se resuelva el servicio obligatorio.

Como esto lo escribía Cela en enero de 1993 y el servicio militar estuvo vigente hasta final del 2001, resulta que nuestros dirigentes estuvieron "lanzando pelotas fuera" durante 8 años. Pero como la Constitución que prohibe "toda discriminación por razón de sexo" data de 1978, resulta que cuando Cela escribía esta recomendación, ya llevaban nuestros poderes públicos lanzando "pelotas fuera" casi 15 años más. Total, 23 años sin respetar este artículo de la Constitución que es, además, un DERECHO FUNDAMENTAL.
Esto parece indicar que hay quienes pueden impedir que los derechos fundamentales de los españoles se respeten.

¿Es esto compatible con un "Estado de derecho"?

Porque si alguien puede decidir que no se respeten nuestros derechos fundamentales, debe ser el "Poder" Judicial quien se niega a respetarlos, lo que es prevaricación, pues los jueces están obligados a respetar las leyes. Y, lógicamente, mucho más los derechos fundamentales, que no sólo son obligación de los jueces, sino también de los funcionarios.

O esto, o bien es otro poder el que impide a los jueces respetar la ley, lo cual significa que el poder judicial no es independiente. Evidentemente, decir esto de España es "descubrir las Américas", lo sabe todo el mundo. Pero este caso es excepcional, pues afectó a muchos millones de jóvenes durante 23 años.

Y, además, lo que es todavía más interesante, si cabe: dio lugar a miles y miles de juicios contra jóvenes insumisos que no querían hacer la mili. ¿Serían todos ellos "juicios bufos", o sea, que no tenían en cuenta los derechos fundamentales?

¿Cómo pudo suceder esto?

TAL COMO SALE _ _ _ _ _ _ _ Diari de Barcelona . Miércoles, 13 de enero de 1993

 

Mujeres de tropa

CAMILO JOSÉ CELA

mí no me parece que sea una conquista de la mujer eso de que hagan con
carácter obligatorio el servicio militar. Yo hubiera entendido una conquista de
todos, hombres y mujeres, que desapareciera el servicio militar obligatorio y que pudieran
acceder al voluntario todos los que quisieran hacerlo, sin ninguna discriminación por sexo.

Pero el problema presenta dos facetas que inevitablemente acostumbran a mezclarse, tal vez
porque no son fáciles de escindir. Por un lado, si la mujer es igual que el hombre en todo ante
la ley, ( art. 14 de la Constitución ), es evidente que no hay razón para perdonarle ninguna
obligación, pero, por otro lado, ¿no sería mejor lanzar pelotas fuera durante algún tiempo
y esperar que ser aclaren los contornos de obligatoriedad o voluntariedad de la tropa del
futuro ejército?

¿Quiénes eran estos "caciques" que decidieron seguir el consejo del Senador Real y no aplicar la Constitución? Parece ser que eran TODOS los partidos, pues ninguno de ellos quiso denunciar esta flagrante violación de la Constitución. En esta imagen de un artículo de Edip Rei publicado en Segovia, se ve claramente la idea del gobierno y la oposición tomando el pelo a los reclutas (representados por Felipe Gonzáles y José Mª Aznar. Es de la 1ª mitad de los 90).

Los partidos, todos a una, no quisieron denunciar esta violación de los derechos. ¡Y nos quejábamos de que Franco podía suspender los derechos cuando le diera la gana! ¡Estos caciques de hoy día no necesitan avisarnos para suspender nuestros derechos! ¡Lo hacen como respiran, sin darse cuenta, sin avisar!

Pero hay más. Tanta era la oposición a la mili, que, en 2001, había 1 millón de jóvenes en prórroga, y 1 millón más entre insumisos y objetores de conciencia. ¡Ahí es ná!

¿Cómo pudo ocultarse así, y durante tanto tiempo, la violación de este derecho fundamental?

Más que una cacicada

Muy poderosos han de ser los caciques españoles en el poder para que los jueces les obedezcan tan ciegamente. ¡Y tan silenciosamente!

Pero, según las investigaciones de Edip Rei, hubo algo más que una cacicada, y lo que hubo, ahora ha crecido todavía más.

Edip Rei ha investigado el caso con muy pocos medios, está claro. Huelga decir que ni los poderes públicos, ni los partidos, nos han facilitado la labor. Es lógico: son violadores de la Constitución, en particular, de nuestros derechos fundamentales. Hemos investigado con pocos medios, pero muy pacientemente, durante muchos años.

Evidentemente, no hemos encontrado ni un político que parezca tener respeto por los derechos violados, no sólo en este caso. "No saben nada", ni le dan importancia.
A pesar de los crueles traumas que provocan, incluso en los niños, mutilando su capacidad de pensar.

Pero hay más: tampoco hemos encontrado, al azar, ni un abogado que hubiera parecido darse cuenta de esta contradicción entre la mili y la prohibición de discriminación por razón de sexo. ¡Y eso que todos estuvieron de acuerdo en que esta discriminación existía! Prácticamente todos habían defendido insumisos, pero ¡no se habían acordado de ello en los juicios!

¿Quién había borrado la mente de los abogados durante tanto tiempo? Algo sorprendente teniendo en cuenta que casi a diario la televisión y los medios de "comunicación" hablaban de los jaleos de los insumisos, de los juicios. Y, sí, como ahora, de la discriminación por razón de sexo.

Este "olvido" de los abogados parece cosa de brujería. Es más difícil de creer que, por ejemplo, los médicos se olvidaran de pronto de que existen antibióticos y, claro, tuvieran que amputar los miembros infectados o dejar que los enfermos murieran... excepto que el mismo enfermo les sugiririera la idea de administrarle antibióticos, como sucedió en el caso de la mili, cuando el joven abogado Ángel Navarro impugnó el Servicio Obligatorio por discriminación por razón de sexo, en 1991. O sea, años antes de que Cela escribiera su artículo...

Pero este joven abogado, pendiente del Servicio Obligatorio, tuvo que amenazar a los tribunales con denunciarles por prevaricación para que le cogieran el caso, pues, en principio, no querían. Por lo tanto, aplicaban el consejo del Premio Nobel "avant la lettre". _ Más información en Mapa temático => IGUALDAD, y DERECHO