El Coronel tiene quien le escriba

A mediados de 1994, nos enteramos de que el coronel Manuel García Campos quería publicar un artículo sobre la discriminación de los varones en el Servicio Militar.
Enseguida le escribimos, pidiéndole que nos lo enviara.

Era muy importante para la asociación Edip Rei, pues ningún periodista ni intelectual ha querido publicar nunca nada sobre el tema del Servicio Obligatorio sólo-para-varones en su relación con la prohibición constitucional de "TODA" discriminación por razón de sexo (art. 14).

Ni antes ni después, repetimos, hemos sabido de ningún otro artículo que aclarara este tema, si excluímos unas cuantas "Cartas al Director" en periódicos de toda tendencia y un solo artículo corto en ABC, de una periodista que, brevemente, viene a decir lo que dice el Coronel.
(Esto, aparte de la publicaciones de Edip Rei, en fotocopias o en revistas marginales. Las "Cartas al Director" sólo nos las han publicado en ABC-Cataluña (años 90)).

Un engaño
Un engaño muy corriente al principio de la democracia ha sido que la contradicción entre el Servicio Obligatorio sólo-para-varones y la Constitución sólo se mantenía por la presión de los militares.

Esto es evidentemente falso, y los periodistas e intelectuales que no se han atrevido a publicar nada sobre el tema (todos) no nos han dicho que sea porque los militares puedan molestarse. Es lógico, pues los militares no hacen las leyes. Ni siquiera las que violan la Constitución. Las hacen los políticos, con la complicidad de los medios de "in-comunicación".

Otra evidencia de que esta violación de la Constitución no es por presión de los militares es el hecho de que otras violaciones que no tienen que ver con ellos tampoco han sido denunciadas, ni nadie se ha atrevido tampoco a hacerlo.

Por ejemplo, a nadie le preocupa que la esperanza de vida de los varones sea 8 años inferior a la de las mujeres, ni que su altísima mortalidad juvenil sea casi 4 veces superior a la de ellas.

Ni que la población penal masculina sea 20 veces superior a la femenina (en Europa), y superior su fracaso escolar, los sin techo, etc.

Todas estas diferencias, cuando no se ignoran, se "explican" mediante prejuicios sexitas que comportarían graves sanciones para quien los tuviera contra las mujeres u otros grupos.

No existe ningún "Instituto Nacional del Hombre" para tratar las desventajas de los varones, pues éstas se despachan con prejuicios que las "justifican". ¿Tienen algo que ver los militares en ello?

Prejuicios sobre las funciones masculinas
Los prejuicios contra los varones no se quedan en su fisiología.

También los roles y las virtudes masculinas a ellos vinculadas han sido objeto del ataque de los prejuicios "políticamente correctos".

En el proceso de igualación hombre=mujer, los hombres deben cargar con los deberes antes femeninos, como son las tareas domésticas y hacer penitencia por los defectos masculinos, como el ejercicio de la autoridad familiar (y la no familiar), "haber creado la opresiva "Civilización Occidental", el uso de la fuerza, etc.

Pero, en cambio, las mujeres no tienen ningún deber de asumir los deberes anteriormente masculinos, como es el de la Defensa, pero también el de la responsabilidad política, el respeto por la razón, por la verdad, por la Ciencia... y por los derechos.

La "igualdad" hombre-mujer se pretende conseguir asumiendo los hombres los deberes de las mujeres, y las mujeres, sólo los derechos de los hombres.

Esto es así porque no se puede mencionar que los hombres tuvieran deberes ni virtudes específicas, ni que las mujeres estuvieran exentas de muchos y duros deberes. Y de las virtudes correspondientes.

Faltar a su palabra, a la verdad, a la razón, y hasta a sus juramentos, como hacen los políticos, no es ya ninguna vergüenza, así como actuar exclusivamente por sus intereses particulares dentro del ámbito de lo público: la irresponsabilidad y la cobardía son la norma.

Los roles:

En este sentido, las feministas tienen razón con su "teoría de los roles": las virtudes tradicionales de los hombres eran un rol, y, ahora, este rol ha desaparecido, pues al glorificarse únicamente lo femenino, todos nos hemos convertidos en señoritas en lo referente a las virtudes sociales y políticas: ya no tenemos esas virtudes.

Los 23 años de Servicio Obligatorio sólo-para-varones no sólo ponen en evidencia la corrupción de toda la clase política, sino el hecho de que a las mujeres no se les exige el deber de la Defensa. Sólo se exige a los hombres, como antes, en la familia, sólo se exigían las tareas domésticas a las mujeres. Los hombres, sí, podían ser cocineros profesionales. Pero VOLUNTARIAMENTE, no por razón de su sexo, igual que ahora las mujeres pueden ser militares voluntariamente, cobrando.

Ya no hay "hombres de verdad", sino que todos somos como señoritas que sólo nos preocupamos de nuestros derechos (como mucho), pero que no nos sentimos comprometidos con el Derecho, con la Justicia, con la razón, con la Ciencia, con la verdad en general. Queremos que se nos haga justicia, pero nosotros no moveremos un dedo para hacer justicia para otros. Y no nos damos cuenta de que si nadie siente el deber de hacer justicia para otros, poca justicia puede haber.

Antes, las mujeres tenían hombres que se ocupaban de estos menesteres sociales, igual que antes y ahora se ocupan, por ejemplo, de construir los edificios, las calles, las carreteras, etc(1). Sin la labor de los hombres, nada de esto existiría. Lo mismo ocurre con otras obras menos materiales, menos visibles con los ojos físicos.

Falta un rol que antes correspondía a los varones y que ahora no corresponde a nadie. Como sucedió con el de la Defensa en el Servicio Obligatorio sólo-para-varones, nadie ha pedido a las mujeres que compartan este rol, y los hombres lo han ido dejando. Y aparece un gran vacío, que nos lleva al Absurdistán. Y a la desaparición de las culturas que han caído en el absurdo.

(1) Y de casi todos los trabajos peligrosos: en España, hay un 3 000 % más de accidentes laborales mortales entre los hombres que entre las mujeres. Y estos muertos son 50 veces más numerosos que las famosas mujeres supuestamente víctimas de la "violencia machista". Pero cuando se habla de la altísima tasa de accidentes laborales, no se habla de sexo.

La revista "MILITARES" pertenece a la asociaición AME, que, esencialmente, reivindica el derecho de asociación de los militares en activo, y los derechos en general de los militares, http://www.ame1.org .

http://edipo.info/mapatem.htm