Justificación   del ejemplo del Servicio Obligatorio

La insistencia de Edip Rei en poner el ejemplo del Servicio Obligatorio sólo-para-varones para explicar cómo se violan masivamente los derechos fundamentales de los ciudadanos sin que "oficilamente" nadie sepa "nada" y sin que ni siquiera los abogados ni los políticos sepan nada, ni cuando trabajan sobre el tema, nos ha movido a redactar una "justificación" de nuestro proceder (como si los políticos y los juristas no tuvieran que justificarse nunca).

Se nos dice ahora que "eso ya pasó", que "eso ya se solucionó". Es raro que se nos hable así ahora que tanto se dice de RECUPERAR LA MEMORIA HISTÓRICA. La memoria histórica de los delitos y abusos cometidos POR OTROS. Pero no la memoria histórica de los abusos y robos COMETIDOS POR NOSOTROS MISMOS. En este detalle está, precisamente, la grandeza de Edipo Rey, y es una de las razones por las que se eligió este nombre para la asociación en 1992. Es muy fácil y divertido señalar a los otros, pero nos resistimos a señalarnos a nosotros mismos, como lo hizo Edipo. A pesar de que esto sería LO VERDADERAMENTE EFICAZ, pues todavía podemos CAMBIAR DE ACTITUD. Mucho más tarde ya será menos útil rescatar la "memoria histórica".

¿"Eso ya se solucionó"? ¿Queréis decir? ¿Ya se les pagó ese año de trabajo gratuito a los jóvenes estafados? ¿Ya fueron castigados los culpables? ¿Ya pidieron perdón al menos? No tenemos noticia de ello. Y, aunque fuera así -que no creemos que llegue a serlo nunca-, faltaría solventar el inmenso daño moral que se les ha hecho, a ellos y a los pocos que les quisieron ayudar en algún momento. Y el daño que se ha hecho a la sociedad, que nos hemos hecho nosotros mismos, que no es poco.

Por descontado que no creemos que nadie vaya a pagar a tantos millones de estafados. Pero por lo menos se les podría reconocer este servicio (a la sociedad que les estafó, ¡ojo al "detalle"!) como un año de trabajo a efectos laborales. Esto sí que se puede conseguir todavía.

Y, hablando de detalles, si una estafa tan descomunal como ésta queda impune, y no sólo impune, sino que quedan así burlados los estafados y aquellos que intentaron ayudarles, ¿podemos decir que estamos en un Estado de derecho? ¿No será más bien que estamos en una banda de ladrones? ¡Vamos, vamos! ¡Un poco de seriedad!

Por otro lado, mayores dificultades teníamos cuado el Servicio Obligatorio y los juicios que generaba estaban en pleno vigor. Entonces, nadie entendía que ese Servicio implicara una discriminación por razón de sexo. Teníamos que explicarlo varias veces para que la gente nos entendiera. Y justo empezó a entenderlo más rápido cuando ya se hablaba de que la "mili" se iba a suprimir. Pero entonces nos decían que ya "no valía la pena" denunciarlo porque, "total", ya se iba a quitar... ¡cuando todavía faltaban unos DOS MILLONES de reclutas para ser llamados a filas...!

Claro que dos millones son poca cosa comparados con los qua ya habían pasado desde la aprobación de la Constitución. Pero no dejan de ser muchos. Puestos en fila podrían llegar de Madrid a París... casi nada.

Y cuando ya se quitó, todo el mundo lo entendía rápido que no se había respetado el derecho a no ser discriminados por razón de sexo. ¡A burro muerto, la cebada al rabo!

Por esta misma razón, las estafas ahora vigentes son más difíciles de explicar, ¡incluso a quienes las sufren! Es difícil, por ejemplo, explicar que el excesivo precio de la vivienda no es sólo un azar del mercado, sino una consecuencia de que los gobiernos no han cumplido lo que ordena el artículo 47 de la Constitución, sino que han hecho todo lo contrario, legislando para propiciar la especulación del suelo desde que se aprobó el Decreto Boyer en 1985, que abolió la protección de la vivienda que hasta entonces había estado vigente. Los de la MEMORIA HISTÓRICA, ¿por qué no hablaron por televisión hace 40 años? Pues porque no les hubieran dejado, ya que aquellos a quienes pretenden denunciar estaban en el poder. Pues esta misma dificultad tenemos nosotros.

En otro orden de cosas, esta violación de los derechos fundamentales ha dado lugar a múltiples hechos y sentencias judiciales (aunque no sean conocidas, existen y están escritas y aún, publicadas). Por lo tanto, se trata de una violación que se puede estudiar con gran detalle de testimonios escritos. Hay documentación para muchas tesis doctorales y para muchos libros sobre la corrupción general y, aún, la demencia colectiva.

También, cómo no, fue éste el caso elegido por nosotros desde el principio como más adecuado y menos peligroso para trabajar. Por lo tanto, no sería nada juicioso tirar este trabajo por la ventana. Todo lo contrario: es un trabajo para continuar con más medios, que daría mucha luz sobre los fallos de nuestro sistema, no sólo político y judicial, sino también sobre nuestro sistema educativo y sindical, e, incluso, de nuestra cultura.

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