10 millones de víctimas. El País, 29-8-99

 Edip Rei, asociación contra la EXCLUSIÓN JURÍDICA, comenta:

¿Edipo, rey ciego en Estados auto-genocidas?

Unas víctimas que "no interesan a nadie".

Sólo un escándalo de corrupción ha hecho posible que saliera en una columna de algún periódico el brutal incremento de mortalidad masculina que ha tenido lugar en los países ex soviéticos desde la desaparición de la Unión Soviética (ya que, por si mismos, estos muertos no interesan a nadie, parece... ¿...o sólo a sus madres?). "Sólo permanece oculto lo que a nadie interesa" (el Oráculo a Édipo).

Un cambio político puede causar, en pocos años, muchos más muertos que el Holocausto Nazi, incluso según las estimaciones más trágicas. Pero no entre los judíos, sino entre los varones jóvenes.

Y esto que la Unión Soviética ya era el Estado con una mayor sobremortalidad masculina del mundo: los hombres tenían una esperanza de vida 10 años inferior a las mujeres, lo que producía un déficit de 17 millones de hombres en la URSS, a los que ahora debemos añadir estos 9,7 millones. Ahora, con un déficit que ronda los 27 millones de hombres, no es extraño que las prostitutas procedentes del Este hayan desplazado a las autóctonas en el Occidente europeo.

Sin embargo, ninguna política estatal es criticada a causa de la sobremortalidad masculina que produce, ni siquiera por los más acérrimos enemigos de dicha política, de la misma manera que la violación de la prohibición de la discriminación por razón de sexo en el Servicio Obligatorio no fue denunciada por ningún grupo de pacifistas ni insumisos, ni por los partidos políticos que les apoyaban.

Está "mal visto" tener sensibilidad por estas muertes y consideramos "ridículo" investigar seriamente sus causas. Tal vez por esta razón cayó la Unión Soviética de una manera imprevista y ahora se encuentra sumida en graves conflictos con culturas que conciben de manera distinta la relación hombre-mujer.

Pero ya Sigmund Freud dijo que el experimento soviético no podía resultar, pues aunque suprimieran la propiedad sobre los medios de producción como causa de opresión, surgirían otras causas, como la lucha por las mujeres.

En efecto: en esta lucha, a los varones les interesa tener la menor competencia posible, lo que explica por qué no se preocupan del exceso de mortalidad masculina ni de las desapariciones de grandes masas de varones, por lo que tienen buen cuidado de no denunciarla ni intentar corregirla.

Actitud poco de acuerdo con la mencionada prohibición de la discriminación por razón de sexo, que nuestros dirigentes han jurado "respetar y hacer respetar", pero a los que nadie se lo exige. ¿Son los autodenominados "Estados de derecho", en realidad, ciegos Estados auto-genocidas? .

Edip Rei, http://edipo.info, http://antigona.org. Otra versión de este caso: ¿Igualdad o genocidio? (y natalidad) . Otra en .pdf