Antinatalismo

El antinatalismo formó parte de la ideología "progre" de los 80 y finales de los 70, pero no ha sido tenido en cuenta en el estudio de la caída de la natalidad a partir de la muerte de Franco. (Ver Extinguiendo españoles)

Si la natalidad, si tener hijos, sobre todo más de 1 ó 2, es considerado "irresponsable" y que, en personas cultas, "no tiene perdón de Dios" y es cosa de "locos", es lógico que no se considere un problema la extinción de la población, como apunta este lector de La Vanguardia de enero del 99.

Obsérvese que tanto el lector preocupado por la extinción de los niños catalanes como la madre que se queja por ser tenida por irresponsable, sin perdón de Dios y loca tienen apellidos extrangeros.

Tal vez no sea casualidad, pues por una razón también sin explicar, tener hijos era considerado irresponsable entre nosotros, y no en los extrangeros. Estos lectores, parece ser, eran considerados catalanes y/o españoles, pero tenían algo de extrangeros, contradicción que, tal vez, provocó su activa actitud de protesta (esta madre no hubiera sido criticada en el caso de ser tenida por extrangera, por lo menos por las mismas razones y desde la ideología "progre" mencionada).
Si no hacía falta tener hijos, tampoco eran tan necesarias la estabilidad laboral, suprimida en 1982, ni la del alquiler de la vivienda, suprimida en 1985, ambas por los "socialistas". Franco=izquierda ?

Imagen: Didac Gartner ironiza sobre la visión de un raro ejemplar de niño catalan, al que nadie protege como especie en extincionEva Nordbeck se queja de que se la tenga por loca y sin perdon de Dios por ser madre por cuarta vez, lo que es considerado de locos

El único político que, desde los años 80, estaba preocupado por nuestra baja natalidad, por nuestra extinción, ha sido Jordi Pujol.

¿Qué tiene de particular este político? Tiene algo que es esencial, y es que es de otra época, pues se formó fuera del "caldo de cultivo" falsamente progresista posterior al mayo del 68.
En efecto: Jordi Pujol, con 7 años, ya fue impactado por el desastre de la Guerra Civil y sintió la necesidad de hacer algo por el país, lo que le aparta de los fines individualistas de los demás políticos actuales.

Además, fue encarcelado por el franquismo ya en 1960, lo que le lanzó a la fama y al prestigio, haciéndolo imprescindible para su partido, lo que le salvó de tener que irse y de ser defenestrado. Como les sucedió a otros que también conservaban un espíritu más sacrificado por el "bien común", tan apreciado antaño, tanto por el franquismo como por sus opositores. ("Viejo Socialista").

Chiste: Jordi Pujol reunio 2000 personas para alertarlas de la baja natalidad. Un asistente se ofrece a acompañar a una señorita, que le espeta que la deje en paz.

Jordi Pujol es admirado por haber aguantado 23 años en la presidencia de la Generalitat de Catalunya, "rodeado de tiburones", sobre todo después de que su sucesor, Pasqual Maragall, durara menos que un suspiro.

Pero no puede decirse que consiguiera sus principales objetivos (nos referimos, en particular, a los no partidistas, como el de la natalidad). Más bien se dedicó a predicar en el desierto, sin que le hicieran caso ni en su propio partido.

Nunca hemos notado que nadie se hiciera eco de sus ideas, ni en su partido, como puede verse en la caricatura de La Vanguardia de febrero del 97.

Otra característica a destacar de Jordi Pujol es su preocupación, también en solitario, de la falta general de libertad de expresión (debido a la "corrección política"). No la hemos hallado en ningún otro político: señal de que forman parte de un mismo rebaño, con los mismos tópicos...

El defecto de Jordi Pujol, según Edip Rei, ha sido no darse cuenta de la importancia del respeto por los derechos de los ciudadanos. De haberse dado cuenta, no se hubiera limitado a predicar en el desierto en los temas importantes, sino que hubiera podido poner al servicio de estos temas el poder judicial, y los ciudadanos, tanto en Catalunya como en España hubieran quedado a salvo de la violación de sus derechos.

Y lo que es tanto o más importante: nuestros gobernantes hubieran quedado a salvo de ser violadores de estos derechos y, por lo tanto, traidores a su pueblo y a su (o sus) patria(s).

Como dijo otro viejo opositor del franquismo, el socialista Ferran García-Faria, que huyó despavorido de su partido cuando éste ganó las elecciones en 1982, "España ha de ser un gran país, pues con los gobiernos tan malos que ha tenido, todavía existe". Pero con los gobiernos que tenemos hoy, tal vez no podamos decir lo mismo en el futuro. http://edipo.info