"Cerdos"

Los hombres no se quejan ni se defienden cuando se les insulta públicamente en su conjunto, como se hace en este libro.

¡Imaginémonos la que se armaría si un libro así se dedicara a cualquier otro colectivo! ¡Y no digamos si el colectivo fuera susceptible de ser considerado biológicamente inferior!

En cambio, a los varones tampoco les importa que se diga que son biológicamente inferiores y peores que las mujeres. De hecho, esta inferioridad se les supone por sistema. Por ejemplo, sólo hay que fijarse en la despreocupación ante su menor esperanza de vida, que ha crecido tanto últimamente, hasta situarse entre los 6 y 14 años por debajo de la de las mujeres. O su alto índice de suicidios y de población penal. ¡Nunca se sospecha que pueda ser por tener mayores dificultades en la vida que las mujeres!

Y, si no es por esto, debe ser porque se supone que son más débiles y más malos por naturaleza. Nadie se molesta por estos prejucios, que son implícitos en todas las administraciones, partidos, sindicatos, universidades, intelectuales, etc. Y que se hacen explícitos ocasionalmente. Sin causar, por lo tanto, ninguna reacción de defensa.

Imagen: "TODOS LOS HOMBRES SON UNOS CERDOS Y MERECEN LA MUERTE", libro que no causó ninguna reacción de crítica cuando apareció en los escaparates de las librerías a principios de los 90.

No sólo los hombres no reaccionaron a aparecer este libro que los identifica con los cerdos,
sino que aquellos que militaban en partidos o que iban de intelectuales intentaban felicitarnos
creyendo que el libro lo habíamos escrito nosotros. ¡Incluso parecían lamentar no haber tenido la idea ellos antes!