Sexismo en el aula

El machismo moderno es una perversa variante del machismo tradicional.

Según el machismo antiguo, el hombre era el "sexo fuerte" que debía ser valiente y esforzado, despreciando su propia vida en defensa de las mujeres (el "sexo débil").

Así, si había guerra, el hombre era obligado a combatir. Si el barco se hundía, los botes salvavidas eran para las mujeres, y el ancho mar para los hombres.

Según el machismo perverso actual, el hombre, más que fuerte, es prepotente, y cabalga alegremente a costa de las sufridas mujeres, que lo tienen todo peor.

Por lo tanto, este machismo tampoco puede tomar en serio que los niños estén más inadaptados en la escuela, que sufran la mayor parte de los castigos mayores y que tengan un rendimiento mucho peor, y unas peores prespectivas de futuro.

¡No, no! ¡"Los verdaderos hombres no tienen ningún problema"!, -grita el nuevo machismo. Y si lo tuvieran, no deben llorar, ni quejarse, recuerda el machismo de siempre.

Por lo tanto, si antes los niños eran educados en la prohibición de llorar, ahora son educados en la prohibición de poder pensar en su derecho a la igualdad. ¡Son hombres! ¡Faltaría más que tuvieran que recurrir a sus derechos! ¿No les basta con ser hombres?

Por esta razón se mantuvo el Servicio Obligatorio sólo-para-varones durante 24 constitucionales años (1978-2002) sin que "oficialmente" nadie viera su contradicción con la prohibición de toda discriminación por razón de sexo.

Y el niño que veia demasiado, pues no era "hombre" o estaba "loco".

 

Olvido de las mujeres

Curiosamente, aunque sólo se habla de la protección de las mujeres, de que sólo existe el "Instituto de la Mujer" o el "Institut Català de la Dona", resulta que ellas son las que están olvidadas.

Está visto que los machistas sólo piensan en mujeres, y "educan" a los niños para pensar sólo en ellas.

No es extraño que los niños sean los más inadaptados en la escuela... nadie tiene en cuenta sus discriminaciones, su fracaso escolar, su alto índice de encarcelamiento, su prematura mortalidad creciente.

¿Qué beneficio obtienen los nuevos machistas con todo ello?

Pues los mismos que obtenían los antiguos con los desafíos, las guerras, los trabajos peligrosos y extenuantes: que haya muchos menos hombres que mujeres (a pesar de que nacen más) y, así, tener menos comptetidores. Estas muertes prematuras, no son, pues, para ellos, un problema.