Igualdad de trato

La igualdad de trato que impone la administración "sin discriminación por razón de sexo" se evidencia en este documento.

En la noticia del Heraldo de Aragón, un profesor de Universidad resulta sancionado con la suspensión de 9 meses sin empleo ni sueldo porque ha sido acusado de opinar que es mejor que las chicas estudien letras en lugar de Matemáticas.

Es de señalar que, previamente a la sanción firme, el profesor ya había sido apartado de la docencia de manera cautelar, pues, según parece, esta opinión era peligrosísima y no podía estar ni un día más en clase, a pesar de que dicho profesor negaba la acusación (lo que evidencia, por lo menos, que no seguía expresando su presunta opinión).

En el texto de la derecha, aparece una encuesta realizada entre las profesoras de Enseñanza Media o secundaria de un instituto público.

A todas las preguntas sobre las desventajas de los varones, ellas contestan con prejuicios sexistas o biosexistas que ponen de manifiesto su convicción de que el varón es biológica y moralmente inferior a la mujer.

Estos prejuicios son mucho mayores que el de pensar que a las mujeres les conviene más estudiar letras que Matemáticas.

Pero si nos fijamos bien, estos prejuicios que se hacen explícitos en esta encuesta son prejuicios implícitos en la sociedad en general y, sobre todo, en la "clase política" y en la administración.

En efecto: ¿por qué nadie se preocupa de que la esperanza de vida del hombre sea cada vez más inferior a la de la mujer? ¿Por qué nadie se preocupa de que los suicidios sean casi 3 veces más frecuentes en los varones? ¿Por qué nadie se preocupa de que la creciente población penal sea predominantemente masculina? ¿Por qué nadie se preocupa de que los muertos por drogaadicción y por sida sean también predominantemente varones? (en nuestro ámbito cultural) ¿Por qué nadie se preocupa de que los "sin techo" sean también hombres en proporciones semejantes?

Es evidente que esta falta de preocupación por estas desventajas masculinas implica el prejuicio de que son "naturales" o bien culpa exclusiva de sus víctimas. Marvin Harris hace este razonamiento en su discurso sobre la despreocupación por la creciente diferencia entre la longevidad femenina y masculina.

Si se considera un grave peligro que un profesor de Universidad tenga un pequeño (1) prejuicio contra las mujeres, ¡cuán grave peligro será que tengan prejuicios mucho mayores las profesoras de alumnos menores de edad, y no una sola, sino prácticamente todas!

¡Con el serio agravante de que estos prejuicios son compartidos por la administración!

Además, estos prejuicios no sólo afectan psíquicamente a los alumnos menores, sino que ENCUBREN posibles consecuencias tales como su mayor mortalidad y el aumento de la misma, su mayor índice de drogaadicción, de encarcelamientos, de suicidios. Además, seamos claros, de su EXCLUSIÓN JURÍDICA.

Este documento fue redactado por un profesor (en 1991) para defenderse de los ataques que sufría por haber pretendido informar a los alumnos de su centro del derecho que tenían de argumentar su derecho fundamental a la igualdad ante la ley, sin discriminación por razón de sexo (art. 14 Constitución), cuando fueran requeridos para hacer el Servicio Obligatorio sólo-para-varones.

Es evidente que tal pretensión informativa era utópica bajo el actual régimen violador de los derechos de los niños, pero quería experimentar y ver por si mismo como se desarrollaban los acontecimientos. Le fue aplicada la censura previa vigente, que tiene la particularidad que el profesor censurado no tiene ningún derecho de conocer el motivo de dicha censura. Este oscurantismo administrativo es lógico, ya que el motivo de esta censura es impedir que los niños y jóvenes conozcan sus derechos y puedan, por tanto, reclamarlos. Revelar los motivos sería dar más argumentos al profesor censurado para denunciar la actuación de la administración, pues los alumnos tienen derecho a ser educados en el respeto por los derechos y libertades fundamentales (art. 27 Constitución), punto que, evidentemente, no se cumple, y, lógicamente, la administración no desea hacerlo explícito.

Previamente a la redacción del artículo, el profesor consultó a muchos abogados, y TODOS estuvieron de acuerdo en que el argumento de discriminación por razón de sexo era plenamente válido para impugnar el sorteo de la mili. Evidentemente, ningún periódico aceptó publicar su artículo, ni recortado como "carta al Director". Todo el mundo encontró "lógico" que los periódicos no quisieran publicar tal información, pues denuciaba la violación flagrante de la Constitución por parte del gobierno, con la colaboración de toda la oposición (en violar los derechos de los ciudadanos es en lo únco que, en la práctica, toda la "clase política" está de acuerdo).

Posteriormente a la censura previa, el profesor consultó también más abogados, y todos coincidieron que tal censura es "legal". Pero algunos explicaron que era "legal" con "trampa". Porque la censura previa contra el profesorado se sustenta en la moderna idea "pedagógica" de que el colegio debe ser un reflejo de la sociedad exterior. Y en la sociedad exterior quienes deciden qué se publica y qué no, no son los periodistas, ni quienes escriben artículos o informaciones, sino el Director de la revista o periódico en cuestión. Y este Director, que actúa como dueño o representante del dueño de la publicación, decide arbitrariamente qué se publica y qué no, sin necesidad de dar explicaciones. Y esto es legal.

Pero, por ejemplo, un abogado preguntó al profesor: ¿Quién censura la revista de tu Instituto? -El Director de la revista, -contestó el profesor. -¿Y quién nombra al Director de la revista? -El Director del Instituto. -¿Y a quién representa el Director del Instituto? -A la Administración.

-Por lo tanto, -concluyó el abogado-, quien realmente pone la censura es la Administración, aunque la disfraza de censura de un particular que es el "Director" de la revista. Pero que no es el dueño ni representante del dueño, sino un funcionario de la Administración puesto ahí para desempeñar estas funciones.

El profesor continuó insistiendo en publicar esta información durante años, en los que fueron cambiando los directores de la revista. La situación quedó todavía mucho más clara cuando el Director pasó a ser un amigo suyo muy buena persona al que, además, había ayudado antaño por un caso de persecución política. El Director se expresó así: "No es que yo piense diferente a ti, no es que yo piense diferente, pero... tú insinúas aquí que el Gobierno no respeta la Constitución... y esto... ¡no se puede decir! La revista no pretende informar ni educar, ya que para ello necesitaríamos un buen bufete de abogados o un fuerte partido político detrás... La revista es sólo un ejercicio de escritura"

Era, pues, evidente, que el Director no actuaba según su criterio personal de lo justo y lo verdadero, pues pensaba lo mismo que el profesor censurado. Lo que ocurría era justamente lo que habían dicho los abogados: el Director de la revista actuaba como un funcionario "mandao" por una administración que no respeta los derechos de los niños y se sentía indefenso si se atrevía a permitir que el profesor censurado defendiera estos derechos: estaba ahí justamente para impedirlo, y esta función era general. Por esto dijo que la revista no estaba para informar ni educar, que era sólo un ejercicio de escritura, pues un gobierno violador de los derechos no es compatible con la libertad. Es evidente que un gobierno que aprueba leyes contrarias a la Constitución no piensa que pueda haber funcionarios, ni jueces, que pretendan ser honestos y cumplir con su deber de respetarla.

Esto pasó con la Ley Orgánica del Servicio Obligatorio y ha vuelto a pasar con las leyes "contra la violencia doméstica" y "por la igualdad". En el primer caso, muchos tribunales denunciaron la violación de la Constitución en sus sentencias, haciendo enfadar a los ministros de "Justicia". Pero la censura impidió que los interesados fueran informados. En los dos últimos casos mencionados, algunas juezas también han protestado... Pero medios de desinformación de la "clase política" y financiera son casi todopoderosos...

Tras el primer intento de publicar esta información en la revista de su instituto, el profesor se fue objeto de burlas de parte de sus compañeras, que, divertidas, decían: las alumnas de tal curso dicen que el profesor P es un "machista", etc. O sea que, aunque el profesor, por prudencia, no había dicho nada a nadie, la noticia de que había entregado el artículo a la dirección para que fuera publicado se había filtrado y le daba mala fama en el centro entre quienes no lo habían leído, pues no se había publicado. Fue entonces cuando el profesor hizo la encuesta entre sus alborozadas compañeras, añadiendo luego el artículo de EL HERALDO, que una mano misteriosa colocó en el tablón de anuncios de la Sala de Profesores. Al principio, el profesor pensó que lo habría colgado una mano enemiga, como advertencia de lo que le podría pasar si era "machista".

Pero más tarde pensó que tal vez fuera una mano amiga, pero que prefería ser anónima dado lo peligroso del caso. Esto lo pensó porque todos los apoyos que recibió fueron anónimos o sin testigos, como los compañeros que, a solas, le comentaban: "-¡Qué mal te han tratado en el Claustro, qué mal te han tratado en el Claustro!"

Porque, en los claustros de profesores, no le querían decir por qué no le dejaban publicar sus artículos, ni ningún compañero le apoyó preguntando por qué no se los querían publicar, como si nadie tuviera interés por la cuestión.

De hecho, no conocemos ningún profesor que haya protestado jamás por la censura previa, ni que se haya interesado por ella. ¿Por qué la censura era tan importante en tiempos de Franco, pero no lo es ahora? Esta es la "igualdad de trato" y la "libertad" que nos ofrece el actual régimen.

http://edipo.info

(1) El prejuicio del profesor de Matemáticas sería comparable al de una profesora de una escuela de idiomas que aconsejara a sus alumnos varones estudiar ciencias, pues es bien conocido que, estadísticamente, las mujeres están mejor dotadas para el lenguaje y los hombres para la imaginación espacial. Como hemos dicho, estas diferencias son puramente estadísticas, pero científicamente comprobadas, hasta el punto que se procura que las puntuaciones de los tests de inteligencia sean equilibradas, pues en algunas cuestiones son más inteligentes las mujeres y en otras, los hombres. Esto, claro, no implica que cada uno no pueda estudiar lo que quiera, pero es un indicativo de posibles dificultades o facilidades.