Censura interna o mental

La censura administrativa, la social, y la censura interna o de la mente.

Existe una censura ADMINISTRATIVA , impuesta típicamente por las dictaduras, pero también en las democracias , a través del control de lo que se comunica por parte de la administración.

También existe una censura SOCIAL , no impuesta por mecanismos administrativos, sino por las empresas privadas y los particulares. Puede ser económica: por ejemplo, los periódicos no publicarán nada que les pueda hacer perder grandes clientes que se anuncian en ellos, pero tampoco lectores. Ni los partidos dirán nada que les pueda hacer perder votos , apoyos económicos o de otro tipo, dejar mal a sus dirigentes, hacerlos vulnerables a la crítica oportunista , etc.

Pero tampoco nadie dirá nada que le pueda hacer perder sus relaciones sociales. “Quien dice las verdades, perderá las amistades…” sentencia muy bien la sabiduría popular.

Todas estas censuras crean una CENSURA INTERNA O DE LA MENTE , en el sentido que no es que el individuo sepa algo o piense algo que no puede decir a causa de todas estas censura EXTERNAS, sino que el individuo NO SABE, NO PIENSA, y, a veces, ni puede pensar, incluso lo que es más evidente. En Psicología se llama también censura interiorizada. Pero aquí observaremos aspectos nuevos, lo que justifica una denominación distinta a la usual.

Distinguiremos la CENSURA INTERNA de la AUTOCENSURA. La autocensura es la censura que nos aplicamos por miedo a la censura externa. Pero somos más o menos conscientes de lo que nos callamos. En cambio, los afectados de CENSURA INTERNA no piensan que haya censura. No la notan. Simplemente, no acuden a su mente aquellas ideas que les harían sufrir y no podrían comunicar… Sufren menos : “Ojos que no ven, corazón que no siente” . La censura INTERNA es un recurso de supervivencia de la mente,  Pero un recurso MUY, MUY PELIGROSO .

En efecto: la censura INTERNA también la podríamos llamar censura de SOCIALIZACIÓN , pues es el conjunto de la sociedad, incluidos los familiares más cercanos y los poderes públicos , los que exigen al individuo que no comunique ciertas cuestiones sobre las que no se desea fijar la atención, que no se desean saber. Conocer esta situación cuesta mucho sufrimiento, por lo que, normalmente, el individuo no se limita a no comunicarlas, sino que, literalmente, NO SABE NADA DE ELLAS. Por lo menos, en el consciente…

Esta ignorancia o CEGUERA no se limita al hombre de la calle, sino que abarca también a los máximos dirigentes e intelectuales. Y a profesionales tales como sociólogos, jueces, abogados, científicos, filósofos, pedagogos, etc., por no hablar de los políticos . Incluso si la censura interna recae sobre temas de su especialidad. Así, por ejemplo, ni juristas ni abogados saben ni siquiera las leyes más conocidas, ni que hable de ellas la TV cada día, en los casos en los que la censura interna no permite hacerlas efectivas... ni recordarlas.

Ejemplo de censura social, interna y administrativa:

El caso con el que hemos experimentado más ha sido el del Servicio Obligatorio sólo para varones . A partir de la Constitución de 1978, este servicio entraba en contradicción con el artículo 14, que prohíbe EXPLÍCITAMENTE cualquier discriminación por razón de sexo. Siguieron 24 años de miles y miles de insumisos, que dieron lugar a miles de procesos judiciales: ¿cómo fue que no se acogieron a su derecho de no ser discriminados por razón de sexo? ¿Por qué prefirieron ser condenados antes que mencionar este derecho constitucional tan famoso, del que los medios hablaban, y todavía hablan, casi a diario? ( Justificación de este ejemplo )

Censura interna:

Sin duda, en este hecho jurídico sorprendente intervino la CENSURA INTERNA o de SOCIALIZACIÓN. Porque en nuestras investigaciones NUNCA hemos encontrado ningún abogado que nos haya dicho que haya mencionado este derecho a la no discriminación por razón de sexo en la defensa de insumisos. Hubo tantos casos, que prácticamente todos los abogados que hemos conocido habían sido defensores de insumisos, PERO NINGUNO DE ELLOS se había acordado del artículo 14 de la Constitución en estos juicios.

Y ello no se debió a ninguna censura externa que impidiera que los abogados hicieran uso de la Constitución en estos juicios. Ninguno lo manifestó así. Simplemente, no se habían acordado, ¡no habían caído en ello!

Y ningún abogado manifestó que el argumento de la discriminación por razón de sexo no fuera válido. Ni los que hemos ido conociendo a lo largo de los años 90, ni aquellos que expresamente consultamos en los años 90-91-92, que precedieron a la fundación de la asociación Edip Rei, fundada precisamente por consejo de uno de ellos. Tampoco estos abogados nos dijeron “pues yo lo digo en los juicios cuando defiendo insumisos”, ni nada parecido. Seguramente, tampoco ellos se habían acordado nunca de decirlo. Ver la contradicción entre el Servicio Obligatorio sólo para varones y la prohibición por razón de sexo era un tabú. La sociedad exige que seamos ciegos, y lo somos. ¿Estamos seguros que sólo somos ciegos en este caso? No. Somos ciegos en muchos otros casos, y ello puede llevarnos a la autodestrucción.

Los antiguos decían que los dioses ciegan a aquellos que quieren perder. Algo increíble, pero exacto.

Pensemos que, a pesar de que el argumento de la discriminación de los varones en el Servicio Obligatorio fue llevado a los tribunales en múltiples ocasiones, los abogados mencionados tampoco conocían las sentencias existentes al respecto. Es "lógico” que estas sentencias hayan sido ignoradas igual que lo ha sido la Constitución y los Derechos Humanos, por lo que su publicación no ha tenido consecuencias generales, al permanecer “ocultas” al conocimiento común, incluidos juristas, jueces, abogados, pedagogos, intelectuales, profesores de Universidad, políticos, etc.

Este hecho concuerda con la observación de Peter Zohrab, de la New Zealand Equality Education Foundation , según la cual el sistema judicial falla porque sólo una de las partes está representada verdaderamente:

“La mayoría de las partes de la tradición (originaria inglesa) de Derecho Común son por adversarios . Quiere decir que los jueces (con o sin jurados) son ayudados para averiguar la verdad del caso en cuestión con abogados que representan las partes contrarias que debaten las soluciones en un juzgado. Los abogados (con derecho de apelación) son adiestrados para trabajar dentro de este sistema, que significa que deben entender la valía de tener las dos partes representadas en el juzgado - incluso si se autorepresentan ellos mismos sin un abogado.

En efecto, es un principio básico de la corriente Jurídica (en nuestra constitución oral) que una persona tenga el derecho de conocer las alegaciones pertinentes según ley contra él y tenga la oportunidad de responder. Las feministas, aun así, simplemente suponen que las mujeres estan en desventaja, y deducen de tal suposición que las instituciones y las políticas han de reducir o eliminar esta desventaja.

Muchas instituciones y grupos han aparecido de pronto para crear esta agenda Feminista, y como resultado de sus actividades de presión y otras actividades, han cambiado mucho las cosas. Es obvio que gran parte de este cambio ha chocado con hombres e hijos (tanto nacidos como venir) (...).

Un abogado competente que considere este guión, debe concluir necesariamente que sólo un lado (las mujeres) es adecuadamente representado en la guerra de propaganda política denominada la Batalla de los Sexos , o Guerra Sexual. Y esto es anticonstitucional, porque es un incumplimiento de la corriente Jurídica – traspasándola a la arena política.

Así para un abogado macho o hembra, ser feminista ( como la mayoría de ellos lo son, por basarse en su concepción de la "opresión de las mujeres") es una expresión de incompetencia profesional… Los abogados y los jueces feministas se cruzan la ideología feminista con que han sido amoldados y disfrutan del poder y autoridad extra del cual los imbuye aquella ideología. Las sociedades occidentales son como salas de justicia donde el feminismo es el procesamiento y los hombres –los acusados- no tienen ningún consejo de defensa

(Peter Zohrab de la New Zealand Equality Education Foundation).

(Aunque el feminismo es el modelo más generalizado en nuestra Civilización de apriorismo en la atribución de los roles de culpable-víctima, no es, ni mucho menos, el único caso.

Por ejemplo, también se da apriorismo en los casos de profesor-alumno y de robado-ladrón, de tal manera que si, por ejemplo, un alumno llama "puta" sin motivo ninguno a su profesora o si un ladrón roba a una mujer, para ciertas mentalidades, tanto el alumno que insulta como el ladrón son las víctimas, mientras que la profesora y la mujer, las opresoras, a pesar de su sexo.

¿Cómo puede ser eso? Pues a causa de las teorías. Se dice que las teorías, las ideologías, no tienen importancia. Pero la tienen, pues son los patrones con los que juzgamos y somos juzgados. Estas teorías son las culpables de que muchas profesoras deban aguantar insultos (o darse de baja) y que muchos ladrones sigan robando después de ser detenidos docenas y hasta centenares de veces, cogidos incluso "in fraganti" numerosas veces.

¿Qué suponen estas teorías que provocan estas situaciones? Pues, por ejemplo, que toda profesora profesionalmente aceptable debe "motivar" al alumno para que haciendo lo que quiera (el alumno) haga siempre lo correcto y divirtiéndose, aprenda. Si con algún alumno no lo consigue, es que no es digna de su trabajo. ¡Y qué mayor prueba de su "indignidad" y poca valía que el que un alumno la llama "puta"! Por lo tanto, no debería haber medidas de disciplina contra los alumnos (¡sino sólo contra los profesores, claro!), pues éstos deben hacer en todo momento lo que quieren, para que sean felices y no crezcan frustrados. Además, la escuela es para ellos, es suya, y nadie debe decirle a uno qué debe hacer en su casa.

Por lo tanto, si hay oficialmente medidas de disciplina, éstas han sido hechas sólo para disimular ante los "fachas" que todavía no han entendido que no son necesarias, ni justas. Por lo tanto, estas medidas de disciplina deben ser lo más inútiles posible. Por ejemplo, entre que un alumo diga "puta" a una profesora y éste recibe un "pseudocastigo", ha de pasar por lo menos un mes durante el cual la profesora y los directivos del centro deben cumplimentar un enrevesado y delirante procedimiento que ocasiona la impunidad del alumno si tiene un solo fallo.
Claro, como los compañeros del alumno que la ha llamado "puta" ven que al susodicho no le pasa nada, pues antes que éste reciba el pseudocastigo ya casi todos la llaman puta, etc. ¡Y esto teniendo la suerte de que la dirección del centro apoye realmente a la profesora!

Llegado el pseudocastigo, éste consiste en que el alumno que inició la moda de llamar puta a la profesora tenga un par de días de fiesta, lo que confirma que los profesores/as son tontos/as y merecen que se les llame putas, cabrones y mucho más.

Con el caso de los ladrones, perdón, "presos sociales" ocurre algo parecido. No debería haber cárceles, ni policías, ni jueces. Los ladrones no roban porque sacan mucho más que trabajando, no. Roban porque son víctimas de la sociedad, porque no tienen más remedio que hacerlo para sobrevivir. Por lo tanto, en lugar de policías, debería haber entidades que dieran a los ladrones cuanto necesitan para que así no se vieran obligados a robar. Pero como en el mundo hay mucho facha descerebrado que no lo entendería, lo único que se puede hacer son unas leyes que permitan que los ladrones salgan libres aunque la policía los coja. Así, ya que no les dan lo que necesitan, pueden continuar robando para compensarlo.

Tal vez piense el lector que no puede haber mucha gente capaz de creer en teorías como estas. Y menos universitarios. Que no puede haber quienes sean tan ciegos como para no ver la contradicción de estas teorías con la realidad.

Pero se equivoca. Para hacérselo ver, le hemos puesto este ejemplo de la contradicción entre el Servicio Obligatorio sólo para varones y la prohibición de discriminación por razón de sexo que ordena la Constitución. ¿Se dió el lector cuenta de esta contradicción durante los años en los que estuvo vigente? Seguramente, no. Y eso que los medios de comunicación hablaban todo el tiempo de los insumisos, de los juicios, de que no querían "cumplir con la Constitución" (¿¿¿??? ¡¡¡!!!). Y el gobierno, ¿quería cumplir con la Constitución, violando una de sus prohibiciones más conocidas?

¿El lector se dió cuenta de este detalle? Seguramente, no, pues su censura interna no se lo permitía. Esta censura interna le era impuesta por su entorno social, por su información tendenciosa y, sobre todo, por sus silencios. Pues lo mismo les ocurre a los aquejados de estas teorías tan alucinantes: no se dan cuenta de que son absurdas porque su entorno social les impide darse cuenta de ello. Además, si en ese entorno aparece alguien que les quiere hacer reflexionar, lo expulsan sin contemplaciones, pudiendo este alguien perder a sus amigos, pero también su familia, su trabajo, su carrera, etc.

Tal vez el lector piense que hay una gran diferencia entre quienes creen en esas teorías y su caso, pues las mujeres han sido siempre las víctimas de los prejuicios y de las discriminaciones, y lo de la mili era la única excepción, que es lógico que le pasara desapercibida, pues es raro el caso en el que los varones tengan la peor parte o sean víctimas de prejuicios. Para despejar este tipo de convicciones, elaboramos en 1997 una lista de desventajas y prejuicios contra los varones, que no es completa, pero que tampoco es pequeña, para que vea el lector que la ceguera para el caso del Servicio Obligatorio no se debe a que sea un caso único, sino que existe una ceguera general para todos los casos.

Este documento fue realizado a raíz del inicio de la campaña de la "violencia de género" con la invención de este término en 1996, y se puede ver en: Lista igualdad (.pdf) ; Lista igualdad (html); Llista igualtat (Cat) (.pdf) .

Con esta lista puede ver el lector que la discriminación de los varones en la mili y en la guerra no es única, y que ser del sexo dominante (o, mejor dicho, de los dominantes) no siempre es una ventaja.)

La censura social:

La censura social es la principal clave que explica la censura interna, pues a la vez impide que la información y las ideas se propaguen y amenaza a aquellos que las expresen con la exclusión social en diferentes grados, que pueden llegar a la pérdida de amigos, familia y trabajo. E, incluso, al tratamiento o internamiento psiquiátrico.

En el ejemplo de la mili, la censura social afectaba a los periodistas e intelectuales. En principio, todos ellos parecían afectados de censura interna. Pero, cuando les explicábamos el caso, respondían que no se atrevían a escribir nada sobre ello por temor a que fueran “malinterpretados”, que informar sería “muy peligroso”, etc.

Un solo periodista hubiera podido “destapar” esta caso de violación de la Constitución. Y ello le habría aportado una notable celebridad, es evidente, pues sus artículos habrían acabado con un caso del que se hablaba continuamente en los medios de comunicación y que obligaba a dejar estudios o trabajo a cientos de miles de jóvenes cada año. Además, algo parecido pasaba en otros países de nuestra civilización. Pero, claro, a todos debió parecerles que no les habrían dejado acceder a tal gloria y que todo intento hubiera puesto punto final a su carrera profesional. Por lo menos, pues también se jugaban los amigos y la familia… mejor, pues, dejar el tema, no decir nada.

Esta actitud revela el poco valor que tiene el deber profesional y moral de informar. A nadie importa que millones de niños sean engañados en su educación, en su familia, en su escuela. Todos sabemos que eso no importa mucho a nadie, y que si hiciéramos algo para evitarlo, nadie se pondría de nuestro lado. Nos quedaríamos solos.

Los periodistas, intelectuales y políticos no han publicado casi nunca nada denunciando la violación de los derechos fundamentales en el Servicio Obligatorio. Pero en las “Cartas al Director” de los lectores sí que han aparecido denuncias de este hecho (calculamos que centenares o miles en estos años). Ello se debe a que la censura social de los simples lectores actúa sobre todo a nivel de sus relaciones personales, familiares y laborales. Pero la vida de los simples lectores no depende de que los periódicos les dejen publicar o no en el futuro. Ni siquiera se arriesgan demasiado a que se levante una campaña de intelectuales competidores contra ellos, pues los intelectuales no suelen “rebajarse” a refutar a un simple lector. Para los intelectuales, sus cartas son “inexistentes”.

Si reflexionamos sobre el caso del "Niño loco" enviado al psiquiatra, nos podremos dar cuenta de la soledad y la indefensión de aquellos que no están cegados por la censura interna ( http://antigona.org => Mapa del web => Indefensión: el niño "loco" . Cat.: http://antigona.org/ca/indefensio.html ). Las mentiras de los adultos repercuten en la salud mental de los niños. No es extraño que se den a las drogas... Lo que pronostica un mayor deterioro de la salud mental de los que ahora son jóvenes... UNA VERDADERA AUTODESTRUCCIÓN A GRAN ESCALA DE NOSOTROS MISMOS, DE NUESTOS HIJOS... COMO PARA NO HACER NADA Y SEGUIR MINTIENDO.

Ciertamente, en la tragedia Edipo Rey, el sabio Tiresias tiene mucha razón diciendo que saber es muy doloroso cuando no sirve para nada. Por esta razón, la mayoría nada sabemos de estos asuntos, seamos víctimas, beneficiarios o verdugos... o todo a la vez. Por esto Tiresias, el sabio, no quería hablar... ¿Mejor no meneallo? ¿Seguro? Pero Edipo decidió investigar. Era su deber como rey.

Conflicto generacional:


En el Servicio Obligatorio, los adultos han actuado como una banda de estafadores que ha estado robando a los jóvenes varones un año de trabajo sin sueldo. Esta estafa no es la única, ni mucho menos la más importante, por lo que es imperativo para esta banda no tolerar que nadie entre ellos denuncie su perverso sistema de actuación. Bien al contrario, elaboran tópicos encaminados a aparentar que todo es transparente, que hay libertad y que somos un “Estado de derecho”. Pura mentira todo.

El materialismo histórico explica cómo las clases sociales elaboran, para proteger sus intereses, una ideología estrictamente egoísta o materialista. Ahora, esta forma de actuar se ha extendido a toda una generación, sin distinción de clases, pues toda ella se ha beneficiado y se beneficia de estafar a la generación siguiente. Por esta razón, se ha suprimido la enseñanza de política, con la excusa de que “no hay que influir en los jóvenes con ideas” para así “respetar su libertad”, "para que sean elos mismos sin influencias de otors". Pero vaciar a los jóvenes de ideas es la peor manera de esclavizarlos y, sobre todo, de estafarlos.

Que toda una generación constituya una unidad de intereses es lo que explica la eficacia de la censura social y el hecho de que la distinción izquierda-derecha haya perdido, si la analizamos bien, su sentido, pues tanto a la derecha como a la izquierda les interesa timar y explotar a los que vienen detrás, sean jóvenes o inmigrantes.

No es, pues, contradictorio que el materialismo histórico no se enseñe precisamente desde que acabó la dictadura franquista (y, durante la dictadura, no se enseñaba en todos los institutos. La política era la única asignatura que no tenía un programa común para todos los centros). Pero lo cierto es que los teóricos del franquismo tuvieron el acierto de extender el concepto de “materialismo de clases” a los grupos que no son clases, extensión que los marxistas no han hecho, exceptuando la extensión de este concepto a los imperios hegemónicos, como son los Estados Unidos y la Unión Soviética (ahora en colapso). Parece ser que los partidos marxistas que hicieron esta extensión fueron tolerados bajo el tardofranquismo, pues éste creía necesaria la politización de la sociedad y veía un peligro en el creciente desinterés por la política y su sustitución por el culto por el dinero, fenómeno que ya se hizo tan notorio en los años 60, que, parece, en el mismo entorno de Franco se pensó que tal vez sería mejor el comunismo que el capitalismo para asegurar el futuro del país. Lo cierto era que algún cambio era necesario , pues ahora, con un solo hijo por mujer, los españoles están en vías de extinción (lo que a nadie importa, pues lo que importa es el dinero, pero según los valores de entonces, sí que habría importado, y mucho).

Son, pues, los intereses colectivos los que crean la censura social. Y esta censura se ha hecho más extensa y poderosa desde que acabó la dictadura y el continuador de su política nacionalista, Adolfo Suárez, tomando después el poder los representantes de estos poderosos intereses generacionales, que han aprobado leyes a favor del imperio del dinero especulativo y rápido, pero contrarias a los derechos de las personas y a la sostenibilidad humana de los españoles (y catalanes, gallegos, etc.).

La censura administrativa:

La censura administrativa, la directamente ejercida por los representantes de la administración se aplica en pocas ocasiones, pero es necesaria para evitar que ese 1% o 0,1% que en alguna ocasión no ha claudicado ante la censura interna y social ponga en evidencia lo que se está ocultando el resto de la sociedad. De esta manera, se tapan completamente todas las vías de expresión y nuestros dirigentes nunca tienen que explicar nada: simplemente, no hay preguntas sobre lo que ocultan, sobre los derechos que violan, sobre lo robado ni sobre los muertos. NADA.

Por ejemplo: si un profesor intentaba informar de palabra a sus alumnos del timo del Servicio Obligatorio,  era víctima de la censura social, desprestigiándolo a base de distorsionar su información, "acusándolo" de querer que las chicas fueran obligadas también a hacer la mili y, “por lo tanto”, de ser “machista” en un grado desconocido. Claro, de no existir la censura administrativa, el profesor podría escapar bastante de la difamación aprovechando alguna de las revistas que se publican en los centros para informar así a los alumnos, incluso con más eficacia, pues no se limitaría a informar a sólo sus alumnos, o a los de su tutoría, sino que serían informados todos los del centro, y sus padres, etc. Y lo que dijera, quedaría escrito. Con un poco de prudencia en la redacción, no se podría distorsionar.

Pero en estos casos, realmente excepcionales, pues casi nadie desafía la censura social, se aplica la censura administrativa.
Si, por ejemplo, en un centro escolar se publica una revista, esta revista tiene un director que DECIDE ARBITRARIAMENTE QUÉ SE PUBLICA Y QUÉ NO SE PUBLICA, SIN TENER QUE DAR EXPLICACIÓN ALGUNA A LOS PROFESORES ASÍ CENSURADOS, NI A LOS ALUMNOS.

Aunque el profesor afectado pregunte, insista en conocer por qué no ha sido aceptado su artículo o información, sólo le repiten que es asunto del director de la revista y que éste no tiene por qué contestar. Es lógico que el director no conteste, pues el objeto de su censura es privar a los alumnos de ser informados de sus derechos violados. En el caso de que el profesor afectado insista en que los alumnos tienen el derecho de ser informados de sus derechos, pues vetar esta información se contradice con el artículo 27 de la Constitución, se le contesta que no debe preocuparse, pues si los alumnos tienen el derecho de ser informados, debe tener por seguro que “alguien” les informa.

Pero no le quieren decir quien es ese "alguien", ni cuando ni donde son informados, por lo que se cierra el círculo en el que estamos todos: CREER EN EL “ESTADO DE DERECHO” ES UN DOGMA DE FE, EN EL QUE TENEMOS QUE CREER A PESAR DE LO QUE VEMOS CADA DÍA. ES DECIR, DEBEMOS CREER EN CONTRA DE LA EVIDENCIA DE QUE NOS ESTÁN TOMANDO EL PELO.

Por estas razones no se cumplen las previsiones lógicas en un Estado de derecho como el de este lector de EL MUNDO en 1990: aunque un joven abogado alicantino impugnara el Servicio Obligatorio ante los tribunales, en el ámbito judicial, NADIE dió señales de haberse enterado del caso, ni de los muchos que siguieron, ni de las sentencias de los tribunales... esta jurisprudencia fue ignorada igual que la Constitución.

¡Y hay quien se queja de la Religión, que nos pide creer en lo que no podemos comprobar! Bueno, eso es la fe, como lo es prestar algo a un amigo confiando en que nos lo va a devolver si puede… Pero mucho peor es la fe “democrática” que se nos pide ahora: DEBEMOS CREER EN LO QUE SÍ PODEMOS COMPROBAR: ¡PODEMOS COMPROBAR QUE ES FALSO!

Y, sin embargo, parece que todos lo creemos, pues los políticos y los intelectuales hablan continuamente del “Estado de derecho” sin que nadie se escandalice, ni se ría incontroladamente. Sin que se hagan chistes sobre este desatino, etc.

Todos aceptamos esta religión, que no es que prescinda de las demostraciones racionales, sino que está en contra de la razón misma.

El mecanismo legal de la censura administrativa contra el profesorado es el siguiente: el director de la revista figura que es como el director de una revista comercial. Las revistas comerciales son un negocio y deciden lo que publican y lo que no publican para hacer el mayor negocio posible. Por lo tanto, quienes escriben en ellas no son libres: son sus directores quienes deciden arbitrariamente lo que publican, pues de ello depende el negocio y, por lo tanto, la supervivencia de la revista ante sus competidoras.

Un principio de la pedagogía actual es imitar el mundo exterior. Si el mundo exterior es la selva del libre mercado, pues la escuela la imita, por lo que no puede tener principios éticos ni escrúpulos con los Derechos Humanos.

Todos los abogados consultados nos han ratificado que el procedimiento de la censura aplicada al profesorado es legal. Pero uno nos explicó que, de todos modos, es una trampa. Porque el director de la revista de un centro público no es su propietario, ni actúa en nombre del propietario. El director de la revista de un centro público es un funcionario nombrado por la dirección de este centro público, que REPRESENTA LA ADMINISTRACIÓN.

Por lo tanto, es la administración la que censura, y su censura tiene como efecto dejar indefensos a los alumnos de las violaciones de los derechos fundamentales que la propia administración perpetra, incluso mediante leyes inconstitucionales. En este caso, la censura no tiene nada que ver con hacer comercialmente competitiva la revista del centro. Eso es pura farsa.

Podemos ver una hoja de información sobre el tema de la mili en: Mili-mapa.pdf
Y un artículo de Camilo José Cela (en catalán) en: http://antigona.org/ca/exclusio.htm